Semana de la Moda de Londres: El Precio del Exito:

¿Qué tienen en común Emilio de La Morena (de España) y Michael Van de Ham (de Holanda)? Fácil. Ambos son diseñadores de moda, han exhibido sus creaciones en las pasarelas de la Semana de la Moda de Londres (LFW: 15-18 de febrero) y son graduados del Central Saint Martins College of Art & Design. Esto mismo ocurre con el brasileño Ignacio Ribeiro (la mitad de la etiqueta “Clements Ribeiro), el japonés Aminaka Maki Lofvander y el sueco Marcus Wilmont (de “Aminaka Wilmont).

Poco antes del comienzo de LFW, la editora de moda del London Evening Standard, Karen Dacre, se mostraba entusiasta por el “número record de compradores americanos” que acudirían al evento “para ver firmas británicas clave, incluyendo Burberry, Mulberry y Christopher Kane”. De hecho, como destacaba el Daily Telegraph, tras “unos pocos días generalmente sosos en la Semana de la Moda de Nueva York”, el periódico comercial americano sobre moda “Women’s Wear Daily” aclamaba esta LFW como “un momento dorado para la moda británica”. En la apertura del evento, la nueva directora del British Fashion Council (BFC), Natalie Massenet, declaró que estaba determinada “a hacer de Londres la capital de la moda más excitante del mundo”.

Si se consigue este objetivo, se deberá claramente en parte al hecho de que tantos diseñadores extranjeros hayan realizado cursos de moda en el Reino Unido y decidido asentarse aquí. Otros ejemplos son: Bora Asku (bolsos, confecciones y accesorios), originario de Turquía pero viviendo en Londres desde hace 15 años, y las hermanas “Felder Felder”, Annette y Daniela, (prendas modernas, sexies y cool), nacidas en Alemania pero “Londres es nuestro hogar”. Los tres estudiaron en St Martin’s, como también lo hizo Haizhen Wang, de Dalian, China (“diseños atrevidos unidos con precisión y calidad impecable”), a quien lo asignaron el papel de completar esta LFW con su show sobre la pasarela a las 6 pm del martes 19 de febrero.

La importancia de hacer de la capital británica “un crisol de talento global altamente dotado tanto fuera como encima de las pasarelas” ha sido reconocido por Julian Roberts, del British Council, en la guía del “Espectáculo de la Moda Internacional” de febrero 2013 (inaugurado el pasado año por el BFC y el British Council) en el cual Argentina y Uruguay (entre un total de 27 países) han estado participando.

De acuerdo a las últimas estadísticas disponibles de BFC, el “valor directo” del sector de la moda británica en la economía nacional es de 21 billones de libras. Además, “se estima que mantiene unos 816000 puestos de trabajo y es el más grande generador de empleo de todas las industrias creativas de Gran Bretaña”. El BFC anticipaba que habría “más de 5000 visitantes” a la LFW de febrero 2013 – la mayoría de ellos, “compradores, miembros de los equipos de televisión y radio, periodistas y fotógrafos”. Los medios de comunicación internacionales procederían de 43 países y los compradores, de 39.

Tanto el directorio web “Mahalo.com” como la revista Vogue han enfatizado anteriormente que “los únicos que podrían conseguir tickets para los shows son personas ya involucradas en el mercado de la moda, bien sean estilistas, compradores, miembros de los medios o personas celebres”. Eso parece no ser más el caso, posiblemente porque (según la periodista de estilo de “The Guardian”, Lauren Cochrane) “en lugar de vender prendas, la pasarela se ha convertido en pura propaganda” y (Karen Kay en “The Observer”) “la proliferación de blogs y páginas web que tienen un alcance increíblemente poderoso”.

Los representantes de los medios, clientes y blogueros pudieron registrarse todos en LFW mostrando su tarjeta de empresa al personal de recepción de Somerset House. Fue evidente, sin embargo, que muchas de las personas esperando pacientemente en la cola para entrar a los shows no encajaran en ninguna de estas categorías: algunos eran estudiantes de moda o en prácticas, otros tenían poca conexión con el mundo de la moda pero habían conseguido tickets y, comprensiblemente, aprovecharon la (rara) oportunidad de asistir a una de las pasarelas de LFW.

Como consecuencia, hubo colas mucho más largas que en anos precedentes – lo cual no hubiera sido tan importante si todos hubieron entrado. No obstante, ocasionalmente, a muchas personas no les fue permitida la entrada tras más de una hora de espera en el frío – porque el evento había colmado su capacidad total y (por razones sanitarias y de seguridad) no se pudo admitir más publico. Los estudiantes que habían viajado con entusiasmo desde Birmingham y otros lugares se sintieron instantáneamente decepciónados. Los oficiales que controlaban el acceso a las pasarelas atribuyeron la responsabilidad de esta situación a los representantes de Relaciones Públicas, “quienes habían distribuido demasiados tickets para garantizar así una gran asistencia de público a los shows de sus diseñadores”.

Este no es un aspecto de la LFW que reciba mucha, si acaso alguna, atención de la prensa de la moda en el Reino Unido – posiblemente porque son reacios a mencionar (o incluso sugerir) que existe cualquier tipo de aspecto negativo en el evento. Una excepción ha sido Pablo Avion en “Live Runway.com”, que ha preguntado de forma irónica “qué podría ser mejor que permanecer de pie en fila durante una hora para ver un show que dura el tiempo que cuesta comerse una barra de Snickers, en una sala llena de música ensordecedora?”

En contraste, el desafio más formidable que confrontan los habituales de la LFW es, de forma invariable, cómo acceder de una pasarela en (por ejemplo) Freemasons Hall (cerca de Holborn) programada para las 12 del mediodía a otra en el BFC Courtyard Show Space (Somerset House) que tiene que empezar a la 1pm y después estar en el salon “River Entrance” del Savoy Hotel a las 2pm. Si el primer show comienza con media hora de retraso, deja fuera la posible asistencia (y cobertura) a los otros dos. Samantha Cameron (esposa del Primer Ministro) ha declarado, según se dice, que la LFW “nunca ha estado mejor organizada”. Pero probablemente, ¡ella no tiene que esperar en la cola, correr o preocuparse por llegar a tiempo para el siguiente show.

Filed under: Sociedad | Posted on February 19th, 2013 by admin

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