“Solo Clientes Genuinos”: Cafeterias En Rebelion Contra Los Portatiles:
“Esto no es una biblioteca, es una cafetería”. Así Raquel Llanes, gerente de la “Cantina de Salida” en
la zona Raval de Barcelona, citada por la corresponsal de Euronews Rebecca Ann Hughes, desahogo su frustración por la gente que llegaba, pedía solo un expreso, ocupaba una mesa durante ocho horas o más, le exigia que bajara la música para poder asistir en reuniones en línea e incluso traía su propia comida. Para solucionar esto, colocó un cartel que decía: “Aquí no tenemos portátiles, pero sí buen café”. Desde que se implementó la prohibición, la clientela y el ambiente han mejorado
enormemente.
Llanes no es una excepción. De hecho, Hughes y su colega Kevin Fraser Park han enfatizado
que cafeterías a traves de Europa estan hartas de los “nómadas digitales” que acaparan el espacio, y asi, han tomado medidas similares, para enfrentarlos. En Valencia, España, por ejemplo, algunos establecimientos prohíben el teletrabajo
entre las 8:00 y el mediodía para garantizar la disponibilidad de sus mesas durante el periodo de mayor afluencia. Otros optan por la sencilla, aunque drástica, opción de desconectar su red wifi durante las horas punta. Esto no se limita a España. Como han observado
los dos reporteros de Euronews, locales en otras ciudades como París, Berlín y Lisboa también se están posicionando contra los
“trabajadores remotos”, en parte para mejorar su flujo de caja, pero también para proteger lo que consideran la función principal de su negocio: ofrecer una atmosfera agradable donde los clientes puedan interactuar cara a cara.
Esta tendencia también es cada vez más evidente en el Reino Unido. El 17 de marzo, la columnista del Guardian, Olivia Lee, destacó cómo muchos dueños de cantinas en Gran Bretaña estan luchando, en nombre de la tranquilidad, contra
los “invasores de teclado” que, “por el precio de un capuchino, permanecen el día entero centrados en sus portátiles mientras sus gritos en videollamadas se oyen por encima del molido mecánico de los granos de café”. Chris Chaplin, gerente de “Leche y Frijoles” en Newbury, Berkshire, le explicó a Lee que su sueño había sido abrir
un lugar que “se sintiera como en casa”, con muchas risas y conversaciones y que se desilusionó bastante cuando los consumidores entraron, se juntaron en grupo alrededor de un portátil y a “tratarnos como una oficina”.
Para la dirección de Fringe and Ginge en Canterbury, Kent, el momento decisivo fue cuando los usuarios de ordenadores les dijeron a sus empleados que guardaran silencio porque estaban interrumpiendo las llamadas de Zoom. El sitio web “Hablando de Cafe” coincide plenamente en que esto constituye un comportamiento inaceptable, pero también sostiene que lo que describe como «Coffitivity», trabajar con
el ambiente animado pero relajante de una cafetería, «puede impulsar la creatividad y la productividad». Además, señala que la supresión de muchos servicios públicos alrededor del Reino Unido «ha dejado un vacío que estos locales gastronomicos han inadvertidamente llenado». Según un estudio de la BBC, más de 200 bibliotecas municipales en Inglaterra y Gales han cerrado en los últimos ocho años. Por lo tanto,
según Helena Young, colaboradora de Startups, los teletrabajadores, especialmente los estudiantes, han tenido que buscar entornos alternativos lejos de distracciones como vecinos ruidosos o compañeros de apartamento. No todos, afirma “Hablando de Cafe”, disponen de un espacio de oficina tranquilo en casa. Al contrario, al menos 1,6
millones de personas en Gran Bretaña viven en pisos compartidos.
En un sondeo reciente de YouGov, el 48 % de los encuestados consideró que cualquier persona que participe en una videollamada en un restorant debería usar auriculares, y el 38 % consideró que esto no debería permitirse en absoluto. Un participante en un debate en TripAdvisor sobre este tema criticó duramente a los individuos con ordenadores “sentados solos
en una mesa
para cuatro,
con un vaso de agua, egoistamente monopolizando un espacio privilegiado”. La solución más respetuosa, en opinión de la escritora independiente Emily Watkins en el Guardian el 22 de marzo, es limitar a cuatro horas, el tiempo que se transcurre en el sitio con su computadora, gastando unas £5 libras cada 120 minutos. Si insiste en permanecer mas, consumir también al menos una comida. Absolutamente nada de Zoom ni llamadas
telefónicas y debería elegir la mesa disponible más pequeña.
A pesar de toda esta aparente animosidad, aun existen numerosos comercios donde los portátiles son bienvenidos, tanto en el Reino Unido como en Europa. Puede acceder a una lista completa en Digitalnomadcafes.com. Entre 
los muchos que se encuentran en Londres estan: Bluebells en Portobello Road W10, El Lenador en Camberwell SE5 y Stir Coffee en Brixton Hill SW2. En París, Le Grand Breguet en la area de la Bastilla y Strada Cafe cerca del Panteón. En Berlín, el Cafe au Lait, a pocos minutos de la estación de Charlottenberg, y el Coffee Circle Cafe en el barrio de Scheunenviertel, aunque allí no se pueden usar las mesas normales, solo las más altas, fijadas a la pared, con taburetes.