La Disuasion Nuclear Anglo-Frances En Un Mundo Cambiante:
“Podría caber todo las fuerzas armadas de Gran Bretana en el estadio de Wembley y
aún habría espacio para algunos franceses”. Así fue como el presentador de la televisión estatal rusa, Dimitry Kiselev, citado el 3 de marzo por el periodista del Mail, James Reynolds, desestimó con desdén la proposicion del primer ministro británico, Sir Keir Starmer, de “desplegar tropas sobre el terreno y aviones en el aire” para ayudar a
mantener un alto el fuego en la guerra de Ucrania.
En respuesta, el sitio web “Hechos Vivos Completos” (LFF) al día siguiente, aunque reconoció que la capacidad de 90,000 del estadio es suficiente para todo el personal entrenado a tiempo completo del ejército, señaló que esto no incluía a muchos otros militares, como soldados de las Fuerzas Regulares, Gurkhas, reservistas voluntarios y movilizados y guardias militares, que juntos suman 108.413, por tanto la burla de Kiselev es
completamente falaz. Ademas, se estima que hay 37.601 efectivos en la Marina Real Británica y 34.765 en la Real Fuerza Aérea (RAF), lo que resulta en una fuerza militar total de 180.779.
La inferencia de que el Ejército Británico se encuentra actualmente en su menor tamaño desde la era napoleónica (1792-1815) es, afirma LFF, “en gran medida correcta”. A pesar de eso, como notó el columnista del Guardian,
Timothy Garton Ash, el 15 de marzo, Starmer y el presidente francés, Emmanuel Macron, tras percibir “una tendencia a largo plazo de una desvinculacion estadounidense”, ahora están cooperando para establecer una “coalición de los dispuestos” para defender Europa. Lo que necesitamos ahora, declaró Ash, es “el espíritu de Sir Winston Churchill y el presidente Charles de
Gaulle”.
Según una encuesta de “Noticias De Las Fuerzas Armadas” realizada en 2024, el Reino Unido dispone de 664 aeronaves militares, de las cuales 531 están “en disposicion”. Esto contrasta con el total de 13.209 de EE. UU. y los 4.255 de Rusia. Las cifras de tanques son 227 (Reino Unido), 4.657 (EE. UU.) y 14.777 (Rusia). Sin embargo, desde que se recopilaron estas estadísticas, tanto Gran Bretaña como Estados Unidos han entregado algunos de sus tanques a los ucranianos y los rusos han perdido en
combate una cantidad considerable, pero no especificada..
La principal preocupación, no obstante, es si Gran Bretana seguirá siendo una
potencia nuclear creíble. El 6 de marzo, el corresponsal de la BBC en París, Hugh Schofield, destacó la propuesta del Presidente Macron de que la “force de frappe” francesa podría proporcionar un paraguas defensivo a otras naciones europeos. Esto se debe a que “el arsenal francés es soberano”, mientras que el equivalente británico depende de la aportación técnica estadounidense. Precisamente
por eso, el gobierno británico esta tratando con urgencia acallar las especulaciones sobre el “escenario aterrador” descrito por Ryan Fahey, colaborador del Mirror, el 6 de marzo, según el cual el Presidente Trump pone fin al apoyo estadounidense a la disuasión nuclear británica.
Esto podría ocurrir si decide cancelar el acuerdo de cooperación alcanzado entre
el primer ministro británico Harold Macmillan y el presidente Dwight Eisenhower en 1958, o si retira a Estados Unidos de la OTAN. Eliot Wilson, escritor de opinión para “La Colina”,
una publicación con sede en Washington, observó el 14 de marzo que, aunque los cuatro submarinos nucleares clase Vanguard de la
Marina Real Británica se construyen en el Reino Unido, los 16 misiles balísticos Trident que cada uno de estos navios pueden movilizar son fabricados por la empresa norteamericana Lockheed
Martin y almacenados y mantenidos en Kings Bay, Georgia.
¿Qué ocurriría entonces si Trump se negara a liberarlos o vetara su uso? Como declaró el ex-embajador del Reino Unido en Washington, Sir David Manning, al contribuidor del Independent, David Hughes, el 6 de marzo, esto ya no es inconcebible. La “Revista de Defensa Britanica” ha refutado estos temores insistiendo en que no existen controles de veto ni de bloqueo que permitan a Estados Unidos negar al Reino Unido el derecho de
lanzar misiles si el primer ministro autoriza su utilizacion. Además, subrayan que las extensas reservas existentes, los
componentes de repuesto y el personal capacitado dejarian al Reino Unido sostener su independencia nuclear operativa durante muchos años, incluso si Estados Unidos se retirara del convenio.
Mientras tanto, los aliados tradicionales de los norteamericanos ya se han vuelto más cautelosos de compartir información
ultrasecreta con ellos, debido a la preocupación sobre quién tendrá acceso a los asuntos confidenciales. Esto plantea incertidumbre sobre la continuidad del pacto de los “Cinco Ojos” establecido en 1941 entre Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, por el cual colaboran estrechamente en cuestiones de seguridad e inteligencia global. Un alto asesor de la Casa Blanca, Peter Navarro, ahora esta abogando por la expulsión de Canadá del grupo – un país que el presidente ha declarado que tiene intencion de anexar. La disrupción que esto causaría, según declaró el ex-funcionario de la CIA Dennis Wilder al Financial Times en febrero, sería recibida con entusiasmo por los adversarios de Occidente en Moscú, Beijing, Teherán y Pyongyang, la capital de Corea del Norte.