Gran Bretana: En El Mundo, La Nacion Que Mas Se Disculpa?
“Lo siento profundamente”. Así, durante la investigación sobre el Covid en Londres el 27 de junio, el ex-Ministro de Salud, Matt
Hancock, se expreso por su participación en los errores que significaron que el Reino Unido no estuviera adecuadamente preparado para la pandemia. De hecho, como señalaron los periodistas del Guardian, Peter Walker y Robert Booth, en su cobertura del evento, Hancock se emocionó mucho al reconocer su responsabilidad por “todas las cosas que habían sucedido, tanto en su departamento como con las agencias que le reportaban”. ”.
Sin embargo, de un sondeo de YouGov se desprende que es poco probable que esta muestra de
contrición haya convencido al público británico. Sus estadísticas, citadas por la Entidad de Politica Progresista IPPR, revelan que la confianza en los políticos ha caído un 9% en 18 meses y que sólo el 4% de los encuestados cree que los parlamentarios están haciendo lo mejor para el país. Tampoco, al parecer en el caso de Hancock, las palabras que eligió para proclamar su “mea culpa” resultaron muy persuasivas.
Otro estudio de YouGov ha demostrado que sólo el 34% de los entrevistados considera que una declaración, ya sea por parte de una figura pública o de una organización importante, tal “que lamentan una mala experiencia con ellos “ es una disculpa genuina y que “nos arrepentimos del inconveniente causado” (por ejemplo, para la cancelación o retraso de un vuelo) apenas obtiene el 48%.
El problema para las grandes corporaciones especialmente y para cualquiera con un alto perfil mediático, como señaló el 10 de noviembre la corresponsal del Huffington Post, Marina Fang, es que el manejo de una
disculpa puede complicarse, por tanto que los profesionales de la comunicación a menudo participan en su formulación. Esto debe sonar completamente auténtico, lo cual no es fácil cuando “a la mezcla se le añade ego y poder”, ya que el público puede discernir inmediatamente si quien lo emite está siendo obligado a hacerlo para disminuir la escala del escándalo.
Aaron Lazare, ex Rector de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, ha definido una “no disculpa” como un intento de persuadir a los ciudadanos de que el futuro será mejor y el pasado debe olvidarse, mientras que una “pseudodisculpa” sólo proporciona una aceptación vaga e incompleta del delito.
Además, si hay procesos legales en curso, estos podrían limitar lo que la persona puede decir y el grado
en que puede profesar su remordimiento. Este fue un factor del que el Gobierno de la Provincia de Ontario en Canadá estaba muy consciente cuando ratificó su “Ley de Disculpas” el 23 de abril de 2009. Esta estipula que una disculpa no puede considerarse como una admisión de culpa o responsabilidad y no es admisible en ningun procedimiento civil iniciado por la persona a quien se le pidió el perdon.
Quizas es por eso que un restaurante en el condado de Cayuga, Ontario, consideró que no había ningún riesgo para ellos al colocar un cartel en el exterior que proclamara que ofrecían “Desayuno durante todo el día, mala comida, pésimo servicio, estamos abiertos, lo sentimos”.
Con excepción del territorio de Yukon, todas las jurisdicciones canadienses, así como 30 estados de
EE.UU, han adoptado una legislación similar, con el objetivo de “evitar
litigios y fomentar la resolución temprana y rentable de disputas”.
Karina Schumann, psicóloga de la Universidad de Pittsburgh, observó que un analisis de las disculpas en diferentes países indica que los canadienses y los británicos lo hacen con más frecuencia que, por ejemplo, los estadounidenses. YouGov ha estimado que el 80% de las personas en el Reino Unido piden perdon si obstruyen el paso a alguien al cruzarce en una puerta, pero sólo el 72% en los EE.UU. E igualmente el 58% si cuentan una broma que moleste a alguien, en comparación con el 50% de los norteamericanos.
Según una investigacion encargada por la empresa de galletas de chocolate PICKUP!, destacado por la colaboradora de
bustle.com, Alice Broster, el 88% de los residentes británicos admiten murmurar regularmente “lo siento” por cosas que no son su culpa y un gran número lo repiten un promedio de ocho veces al día, 4.380 veces al año y hasta 200.000 ocasiones durante su vida.
En su libro “Mirando a los Ingleses”, la antropóloga británica Kate Fox, codirectora del Centro de Evaluacion de Problemas Sociales (SIRC), describe cómo, cuando caminaba por una calle tropezando deliberadamente con peatones, el 80% de ellos se excusaron a pesar de que
fue ella quien provoco que esto sucediera.
Por consiguiente, sugiere Broster, aparentemente no hay limite para que la gente en Gran Bretana puede sentirse reprochable, incluso si alguien en un tren abarrotado de gente, le esta pisando un pie o cuando le gustaría ocupar un asiento vacío en el que otro pasajero ha colocado su bolso.
El sitio web “CadenciaDeporteIndia” atribuye diplomáticamente la inclinación británica a disculparse con tanta asiduidad a “su aversión natural a la confrontación”, su deseo de disipar situaciones potencialmente tensas y mantener la armonía social.