“Es Un Gran Complot Contra Nuestra Libertad!”: Los Activistas Britanicos Antivacunas:
“Son una maravilla médica que han salvado más vidas que cualquier otra innovación humana aparte del agua limpia”. Asi declaro el columnista del Guardian, Leo Cendrowicz, el 24 de febrero en su analisis de la “renuencia de la vacuna” que actualmente es evidente en gran parte de Europa. En lugar de ser rechazado, enfatisó, “el desarrollo asombrosamente rápido de la inmunizacion anti-Covid-19 debería celebrarse como un triunfo del ingenio”.
Niall McCarthy, periodista de datos de la organización Statista, ha señalado que es Europa, no los EE. UU, que domina la producción mundial de vacunas (76%, en comparación con el 13% de Norte América y el 8% de Asia) y donde se ubica una gran proporción de sus actividades de investigación y desarrollo mundiales. A pesar de esto, como observó Cendrowicz, una encuesta del Monitor Global Wellcome en 2018 reveló que solo el 59% de las personas en Europa occidental y el 40% en Europa oriental consideran vacunas como seguras, a diferencia del 92% en África Oriental y del 95% en Asia Meridional.
Una de cada tres personas en Francia, manifiesta Wellcome, desconfía de las vacunas, un porcentaje más alto de cualquier otro país. Otro sondeo, realizado por los Asesores Globales Ipsos y el Foro Economico Mundial, citado en el periodico Sun Irlandes el 11 de marzo, indicó que solo el 40% de los franceses quieren el “jab”, principalmente por temor a los posibles efectos secundarios. La socióloga de la salud francesa, la Dra.Caroline De Pauw, atribuye esto a los escándalos de hepatitis B y esclerosis múltiple en la década de 1990 asociados por el público con la industria farmacéutica, así como tambien al tradicional desencanto francés con su gobierno y la élite política.
De Pauw percibe a los britanicos como “mucho más pro-vacunación que los franceses”. Esto parece correlacionarse con las últimas cifras publicadas por la Oficina de Estadísticas Nacionales el 1 de abril. Estos muestran que el 94% de los adultos en el Reino Unido están a favor de las vacunas. Sin embargo, el 6% todavía duda en tener una, en particular los de 16 a 29 años, aquellos de la comunidad británica etnica, los padres que viven con un hijo dependiente de entre 0 y 4 años y los adultos de las regiones más desfavorecidas de Inglaterra. No obstante, ha habido un aumento significativo en la aceptación de vacunas en todas estas categorías desde el período anterior del 24 al 28 de febrero.
Las razones más comunes para el “sentimiento negativo sobre la vacuna”, afirma la ONS, son: preocupaciones sobre los efectos secundarios (44%), las posibles consecuencias a largo plazo para el bienestar (43%), una preferencia por esperar para ver la eficacia de la vacuna (40%) y no creen que sea segura (24%). Otras explicaciones son que no piensan que esten en riesgo personal de Covid-19, el pinchazo puede ser doloroso y están en contra de las vacunas en general.
Aaron Kandola, colaborador de Noticias Medicas Hoy subrayó el 4 de noviembre que es esta última justificación la que más caracteriza a los partidarios anti-vacunas. Las consideran “arriesgadas y una violación de sus derechos humanos”. El movimiento anti-vaxxer, noto Kandola, se remonta al siglo XVIII en NorteAmerica, donde los líderes religiosos denunciaron las vacunas como el “trabajo del diablo” y recibió un impulso en el Reino Unido en 1998 cuando el Lancet, un respetado semanario científico, publicó un artículo del médico, Andrew Wakefield, sugiriendo un vínculo entre la vacuna MMR (Sarampión, Paperas y Rubéola) y el autismo en los niños.
Posteriormente, la Revista Medical Britanica encontró a Wakefield fraudulenta y su licencia médica fue revocada por el Consejo Médico General del Reino Unido. A pesar de estar desacreditado profesionalmente, sus afirmaciones, como recalcó la columnista del Evening Standard, Katie Strick, el 21 de septiembre, siguen siendo influyentes entre los escépticos de las vacunas que ademas echan la culpa del coronavirus a una conspiración liderada por “las grandes farmacéuticas, Bill Gates de Microsoft y la Organización Mundial de la Salud”.
Los anti-vaxxers, informó el corresponsal del Pharmaphorum Phil Taylor el 2 de diciembre, “han sido responsables de promulgar una serie de fantásticos rumores y teorías sobre las vacunaciones, incluida una afirmación persistente de que durante el procedimiento se inserta un microchip en las personas que se utilizará despues para rastrearlas ”. Según el sitio web “Techjournalist” del 24 de marzo, los principales grupos anti-vacunas britanicas “han migrado a nuevas plataformas de redes sociales tras que Twitter y Facebook censuraran su contenido debido a “la desinformacion y las aserveraciones engañosas”.
A pesar de la inquietud de las MHRA (Agencias Reguladoras de Medicamentos y Productos Sanitarios) sobre el posible adverso impacto de la retórica antivacuna, el programa de vacunación contra el coronavirus en el Reino Unido ha sido aclamado como rotundo exito por el Gobierno, sus consejeros medicos e incluso la mayoría de los medios de comunicación, con alrededor de 33 millones de personas que hasta ahora han recibido su primera dosis de Pfizer u Oxford /AstraZenica y más de 5 millones su segunda.