La Comercializacion de las Pasarelas:Ha Perdido La Semana de Moda de Londres su Romanticismo?
“La moda se ha convertido muy estrepitosa. Solía ser algo maravilloso, un mundo de encanto, refinamiento y muy original. Ya no”. Ese fue el punto de vista de Patrick Grant, director creativo de Norton & Sons de Saville Row, al programa de la BBC Radio 4 “Today” en la mañana que se abrió en Soho la reciente Semana de Moda de Londres (16-20 de Septiembre)
Grant expresó su pesar de que la moda se ha transformado en un “gigante de negocios” dominado por grandes empresas tales como Burberry y estaba evidentemente perplejo de “porqué una marca de moda necesita un millón de seguidores en Instagram”. El cree que esta tendencia presenta una gran oportunidad para aquellas marcas “que quieren mantener un sentido de pequeñez, de lujo y de carácter especial”.
La editora de la revista “Grazia”, Natasha Pearlman, señaló en respuesta en el mismo programa que la industria de la moda es simplemente “reaccionando a lo que quieren los consumidores: Son los que producen las ganancias y hay un gran número de ellos”. Según Pearlman, los productos se vuelven más codiciados cuando estan más disponibles “.
Esta divergencia de opinión reflejo el feroz debate en curso sobre el futuro del sistema tradicional de los desfiles bianuales de moda en Nueva York / Londres / Milán / París. En un artículo titulado “Caos en la Pasarela” en la revista “Estilo” del Sunday Times el 21 de febrero, el periodista Richard Gray recalcó que Burberry, Tom Ford y Tommy Hilfiger “pronto pondrian sus creaciones a la venta directamente despues las muestras” – una decisión que era “revolucionaria” y provocaría confusión en el calendario de la moda.
La noche del lunes 19 se septiembre, Burberry de hecho (en las palabras del Sunday Times) dio a conocer su iniciativa “Ver Ahora -Compra Ahora” que permitiria al público adquirir cualquiera de sus 250 diseños de pasarela en línea o en sus tiendas de forma inmediata, en lugar de tener que esperar seis meses “.
En su”Edición de Moda” que The Guardian publico para coincidir con el inicio de LFW SS (primavera / verano) 17, Jess Cartner-Morley preguntó si el elemento romántico se perdería si la moda se reduce “al hacer clic para comprar un nuevo par de botas “y si se vuelve más comercial en detrimento de la experimentación. Su conclusión optimista fue “Tal vez no”. Aun asi, citó la afirmación de Imran Ahmed, el fundador del “Comercio de la Moda”, que el formato de dos temporadas, organizado en torno a “primavera / verano” y “otoño/ invierno” para dos contrastados vestuarios “está obsoleto y anticuado en una epoca de aire acondicionado, de viajes de larga distancia para el mercado de masas y de una economía global “.
El Consejo Británico de la Moda (BFC) es franco sobre el hecho de que “el comercio se encuentra en el corazón de la Semana de Moda de Londres”. En su folleto de antemano para LFW SS17, notó que el evento daría la bienvenida a más de 5.000 clientes de todo el mundo. Nuevas estadisticas comunicadas en junio “manifiestan que el valor de la industria de la moda británica a la economía del pais ha aumentado de £26 mil millones a £28 mil millones ” y que el número de personas empleadas para ella ha crecido de 790.000 a 880.000.
Aunque hubo cierta especulación en cuanto a si había un menor número de grandes marcas representadas en las salas de exposición de diseños y que la sede central en Soho se sintió un poco menos concurrida que en ocasiones anteriores, la BFC enfatizo en su folleto que “el Reino Unido sigue siendo un atractivo y fértil destino para empresas de diseño de cualquier tamaño y de cualquier lugar “.
Esto fue sin duda confirmado por la amplia diversidad de diseñadores internacionales que se presentaron a lo largo de los cinco días de LFW SS17 – entre ellos, Ryan Lo (originario de Hong Kong), Emilio de la Morena (España), Morecco (Portugal), Faustine Steinmetz (Francia ), Ashish (India), Eudon Choi (Corea del Sur), Asli Polat y Malone Souliers (EE.UU), Edeline Lee y Steven Tai (Canadá), Paul Costelloe (Irlanda), Marta Jakubowski (Polonia) y Roksanda (Serbia).





