“Natural o Artificial?” El Dilema de Escoger el Arbol de Navidad:

“No importa si el árbol es verde, de plástico o aluminio – siempre que esté decorado con alegria”. Asi declaró una vez el autor americano, J. Allen Harrison. Ésta definitivamente no es una opinión compartida por el “British Christmas Tree Growers Association” (BCTGA). Su página web enfatiza que los árboles proporcionados por sus 350 miembros son “autenticos”, “medioambientalmente saludables”, “no conllevan un transporte de larga distancia” y que todos los socios están suscritos a un Código de Conductas que “garantiza que las cosechas son sostenibles y no dañan la fauna local”. Tambien, (dicen) “cada acre de árboles de Navidad que crece produce el oxígeno diario para 16 personas y una hectárea absorbe seis toneladas de dióxido de carbono cada año”.

Todo esto – destaca BCTGA – contrasta radicalmente con los árboles artificiales, la mayoría de los cuales “están hechos de metal y plásticos, típicamente PVC (polyvinyl chloride, un plástico derivado de petróleo), son manufacturados y transportados desde el Lejano Oriente (con las consiguientes emisiones de carbono) y son “no-biodegradables”, por lo que permanecerán durante siglos en vertederos si los tiran a la basura”. El blog “Christmas Pictures” coincide con BCTGA, notando igualmente que “la producción de árboles artificiales en China y otros lugares se hace en fábricas clandestinas sin condiciones sanas para los trabajadores, que están expuestos a químicos peligrosos” y que los empresarios, “para que los agujas de PVC sean más ‘maleables’, usan plomo y otros aditivos potencialmente nocivos”.

De acuerdo a BCTGA, cada año se venden en el Reino Unido aproximadamente ocho millones de árboles de Navidad naturales – solo el 5% de los cuales son importados desde el extranjero. La “altura más popular es 6 pies” (1,8288 metres: para la que se necesitan entre 10-12 años de crecimiento desde que se planta) y el tipo preferido es el “Nordmann Fir, debido a la excelente resistencia de sus agujas y su bonito y suave follaje”.

El premiado este año de la competición de BCTGA “Champion Christmas Tree Grower” (Andrew Ingram de “Tree Barn”, Watlington en Oxfordshire) entregó el pasado 6 de diciembre el árbol navideno que ahora está frente a la residencia oficial del Primer Ministro en el 10 de Downing Street. La corona navideña para la puerta principal fue proporcionada por Will & Ella Miles de Northamptonshire, quienes ganaron la competición de BCTGA “Campeon Ofrenda Floral 2013”.

Un estudio llevado a cabo por la organización de consumidores “Which”, sin embargo, ha indicado que las ventas de árboles naturales de Navidad están en declive: “Cerca de dos tercios de nosotros ahora optamos por uno artificial”. “Which” atribuye esta tendencia al hecho de que “los árboles artificiales que parecen reales han mejorado enormemente en los últimos años y puede ser difícil distinguir a los mejores de uno genuino”. Muchos incluso mantienen el nombre del tipo de árbol natural al que se asemejan – por ejemplo “Abeto de Noruega” o “Pino inglés”. Normalmente consisten en secciones “que encajan fácilmente unas con otras”, los de calidad se venden con garantía y “deberían durar entre 10 y 15 años”. Otras ventajas son que no tienen que ser reciclados porque pueden usarse año tras año, “no generan desaseo con sus agujas”, las ramas de algunos modelos son “ajustables” y requieren poco cuidado o mantenimiento. Las desventajas (además de los factores medioambientales) son que “no producen ningún olor a pino”, no todos ellos lucen reales y “pueden llegar a ser muy caros”.

La directora adjunto de jardinería para “Which” (Veronica Peerless) ha lamentado que “el ritual navideño de elegir un árbol natural, forzarlo en el coche, arrastrarlo dentro la casa, darle un lugar privilegiado en el salón, respirar la esencia de pino y aspirar después todas las hojas, se está convirtiendo en una cosa del pasado”. Peerless no soporta “las plantas artificiales de ningún tipo. Es como si estuviéramos dando la espalda a la naturaleza”.Lo mismo opina su colega, Ceri Thomas: “Nada puede competir con el olor de un árbol autentico. Compra en tiendas locales, asi tu árbol no tendrá que viajar varias millas hasta llegar a ti y es muy probable que haya sido cortado recientemente”.

Los precios actuales, de hecho, apoyan la evaluación de “Which” sobre que los árboles artificiales son generalmente más caros que los naturales. Los vendedores ambulantes han estado vendiendo “los genuinos” por alrededor de £25 los más pequeños y entre £60-£80 las versiones de 6 pies. Marks & Spencer ha estado ofreciendo (entre otros) un “árbol de pared de 3 pies” por £25, un “árbol de montana pre-iluminado de 6 pies” por £99 y “un arbol de bosque de 6 pies con nieve artificial” por £125. En John Lewis, los precios han varíado desde £45 libras para un “árbol verde de 4 pies para colocar cerca a la chimenea” hasta £500 para uno de 7.5 pies “con doble sistema de iluminación”.

Mientras tanto, IKEA – como informo el “London Evening Standard” el 10 de diciembre – ha enfadado a toda la competencia y “ha desencadenado una guerra de precios” al mercadear un árbol de Navidad de 6 pies por solo £25. Como los compradores han recibido un “ticket descuento de £20”, en la práctica solo tuvieron que pagar £5. Los centros de jardines (con un cargo medio de entre £40-£50 para estos árboles) de esta manera han estado “en peligro de dejar una gran cantidad de su comercio” a IKEA, cuya agresiva forma de promoción “está diseñada para incrementar sus negocios antes de Navidad y en sus rebajas de Año Nuevo”.

¿Qué ocurrirá con todos estos árboles una vez que se retiren los adornos el 6 de enero? Los artificiales volverán al armario o al ático hasta el próximo diciembre. No pueden ser incinerados porque esto liberaría dióxidos y agentes cancerígenos a la atmósfera. Muchas autoridades locales en el Reino Unido ahora han convenido “días de recolección especial” entre el 2 y el 15 de enero para árboles naturales y otros materiales reciclables. El árbol “debe colocarse frente a la casa pero que no bloquee el pavimento. Si mide más de tres metros, debe ser cortado en pequeñas piezas. Y tiene que estar limpio de adornos”.

Si no estás seguro de que algo (por ejemplo, el papel de envolver regalos) es reciclable, tienes el consejo de Swindon Council para hacer el llamado “Scrunch Test”: Si puedes “arrugarlo con la mano, es aluminio y, por tanto, reciclable. Si vuelve extenderse, contiene plástico, por lo que deberías incluirlo con tu basura habitual.

Filed under: Sociedad | Posted on December 17th, 2013 by admin

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