La Angustia De Esperar En Colas: Quedese Donde Esta Para Un Servicio Mas Rapido:
¿Cuál es el mejor lugar donde vivir: Londres o Ginebra? Esta es una pregunta que algunas compañías, instituciones financieras e individuos con sede en el Reino Unido comienzan a preguntarse debido a la inminencia del Brexit del 29 de marzo 2019. Hay por supuesto una amplia gama de otras opciones disponibles, entre ellas Amsterdam, Berlín, Frankfurt y París. La ciudad suiza, sin embargo, tiene una imagen global particularmente atractiva, gracias a (como su principal periódico en inglés, “El Local” ha señalado), su ubicación estratégica en el centro de Europa occidental, su proximidad a Francia y las cercanas montañas Jura, su alto nivel de vida, sus “excelentes museos, restaurantes y galerías de arte” y la atmósfera cosmopolita engendrada por la presencia de tantas organizaciones internacionales.
“El Local” también reconoce que Ginebra ha adquirido una reputación de ser ruidosa, muy cara e incluso “un poco aburrida”. Además, el ministro de transporte de Ginebra, Luc Barthassat, lamentó recientemente lo que considera como la falta de un comportamiento civilizado “estilo británico” en el sistema de transporte público de la ciudad. Como el Sunday Times informó el 8 de abril, Barthassat ha implementado la iniciativa “GE-Respecte”, por medio del cual actores disfrazados de “personajes británicos típicos como la Reina, un oficial comandante del regimento “Coldstream” y un caballero del sector financiero de Londres” se han posicionado en paradas de autobús y tranvías para persuadir a los ginebrinos a hacer cola y no empujarse entre sí. En contraste, según un antiguo visitante al Reino Unido citado por el Sunday Times, “en Londres, en vez de avanzar a codazos para abordar, primero dejan que la gente baje del tren, no gritan y compiten para ofrecer asientos a los ancianos “.
Un ejemplo extremo de este “estereotipo británico educado” fue destacado por la periodista de The Sun, Olivia Loveridge-Greene, el 10 de marzo. Ciudadanos en camino al trabajo o a la escuela fueron filmados agarrando sus paraguas bajo la lluvia y haciendo cola para cruzar un charco gigante que se había formado en la calle principal de Tooting, al sur de Londres, debido a la ruptura de una tubería de agua. . Una investigación realizada por el profesor Adrian Furnham del University College Londres y citada por el Daily Express y el Daily Mail, indica no obstante que “aunque los británicos siempre han sido famosos por su amor por las colas, esto puede que ya no sea el caso”. Hoy en dia, al parecer, solo harán cola por cinco minutos y 54 segundos antes de rendirse con exasperación; es “poco probable que se uniran a una fila con más de seis personas y si lo hacen querran tener un minimo de seis pulgadas de espacio personal”. Los tabúes aparentemente incluyen entablar conversación con otras personas en la cola y aceptar una oferta de alguien para ir delante de ellos.
La encuesta, noto The Sun, afirma que los británicos pasan 52 días de sus vidas esperando en fila, siete de cada diez se molestan especialmente cuando alguien se le colea y uno de cada seis se pone ansioso si la cola no está en línea recta. La revista Esquire ha publicado una “Guía Definitiva” a las nueve peores colas del Reino Unido. De primera están las colas de seguridad en los aeropuertos. Segundo: Los bares, donde es muy dificil para el personal estresado averiguar con precisión entre tantos clientes a quien le toca ser servido. Tercero: En las oficinas de correos: la persona que está frente a usted “tiene docenas de paquetes y solo una ventana de servicio esta abierta”; Cuarto: La colas telefónicas: “Debe esperar tanto tiempo en el sistema automatizado que eventualmente hasta se le olvida por qué ha llamado cuando finalmente logra ser transferido al departamento apropiado “. Las otras colas “más atroces” en la lista de Esquire son las de las salas de espera de los médicos, en las autopistas (especialmente irritantes: conductores que continuamente cambian de canal y viran delante de otros automovilistas), en las paradas de autobús, fuera de discotecas donde el acceso está controlado por porteros y esperando entrar en el estadio de tenis de Wimbledon durante la quincena del campeonato en julio.
Mientras tanto: La Harvard Business School, bajo la dirección de Ryan Buell, un experto en administración de servicios, ha investigado el fenómeno de la “Aversion al ultimo lugar en las filas”. La angustia de esperar se “intensifica no solo por el largo de la línea frente a nosotros, sino también por vernos en el final, en particular, lo que plantea la duda de si vale la pena permanecer en esa cola”. Esta reacción “duplica la probabilidad de que alguien cambiara de cola o incluso las abandonara por completo”.
En su análisis del estudio, The Guardian observó que “Aproximadamente una de cada cinco personas al fondo de una fila se impacientaba, se traslado al otra linea y luego tuvo que esperar, en promedio, un 10% más de tiempo que si se hubiera quedado. Los que cambiaron dos veces terminaron esperando un 67% más”. En opinión de Buell, esto no tiene ningún sentido: “El número de personas detrás de usted (le dijo a The Guardian) no influye cuánto tiempo va a esperar, pero da forma a nuestro comportamiento”. Si vemos que una línea se mueve más rápido, podemos cambiar sin tener suficiente información adicional y a menudo podemos equivocarnos”. Nos aconseja a todos que recordemos que la persona que teníamos delante era la última hasta que llegamos, así que solo estamos en esa misma situación hasta que alguien más se una a la cola.