Danos Colaterales: Los Estudiantes de London Metropolitan University Atrapados En Medio de la Confusion:

“Una pobre preparación y un mal planteamiento. El resultado ha sido el caos”. Esta ha sido la conclusión de MP Margaret Hodge, presidenta del Comité de Cuentas Públicas en el Parlamento, cuyo informe sobre el “Tier 4 Points-Based Visa System” (PBS), introducido en el año 2009 por la Agencia de Inmigración de Reino Unido (UKBA), fue publicado la semana pasada. Su insistencia en que esta entidad necesita “imponerse” respecto a la situación, en lugar de “reajustar continuamente las reglas y procedimientos”, ha resonado de hecho la agraviada reacción de la London Metropolitan University (LMU) acerca de la revocación, por parte de UKBA, de su licencia como organismo educativo para inscribir a estudiantes de fuera de la Unión Europea. LMU ha enfatizado en que han tomado
“todas las medidas razonables para cumplir con las regulaciones de UKBA” y que han estado llevando a cabo los controles necesarios con los estudiantes internacionales. El verdadero problema, según la universidad, es que UKBA ha cambiado sus requerimientos “al menos 14 veces en los últimos tres años”, ocasionando de este modo confusión en las universidades de todo el país y causando daños irrevocables en “el mundialmente reconocido sector de la educación británica”. LMU también ha anunciado que va a tomar acciones legales contra la decisión de UKBA de modo que sus estudiantes puedan volver a sus respectivos cursos “con la mayor urgencia”.

El pasado jueves 6 de septiembre, llego al Parlamento la disputa sobre quién es exactamente culpable por la situación en la que cerca de 2.600 estudiantes extranjeros se encuentran en riesgo de deportación dentro de 60 días desde el 1 de octubre, en caso de que no consigan una plaza en otra institución de educación superior. Como el periódico The Observer destaco en su editorial del 2 de septiembre, el debate en la Cámara de los Comunes ha surgido como resultado de una petición online (que ha obtenido el mínimo estipulado de 100.000 firmas) organizada por el grupo de presión “Migration Watch” – el cual esta profundamente preocupado de que “a pesar de una muy fuerte oposición popular hacia la
“inmigración masiva”, se estima que la población de Reino Unido alcance los 70 millones en un plazo de 20 años, dos tercios de ese crecimiento debido a la migración”. Según los cálculos de Migration Watch, “cerca de 32.000 estudiantes ficticios llegan cada año a Reino Unido, con un coste para el contribuyente de entre 326 y 493 millones de libras”.

Durante el debate parlamentario, Nicholas Soames (MP Conservador para Mid-Sussex) describió el PBS como “una caótica pesadilla burocrática” y condenaba la política de inmigración del Gobierno previo (Laborista) como “absolutamente irresponsable” Frank Field (MP Laborista, Birkenhead) se mostraba poco convencido acerca de las ventajas económicas para el Reino Unido de “la migración sin límites en una escala tal como la que hemos visto” y sugería que nadie sabe realmente lo que ocurre con el 80% de los estudiantes no europeos que vienen al país, porque las cifras se cuentan cuando entran pero no cuando se marchan (en caso de que lo hagan). Esta idea fue refutada por Chris Bryant (MP Laborista por Rhonnda) que parecia seguro de que “la inmensa mayoría de estos estudiantes regresan a casa y con un poco de suerte se convierten posteriormente en embajadores para comerciar con Gran Bretaña”. Fiona MacTaggart (MP Laborista, Slough) criticaba tanto a UKBA como a LMU por “el castigo colectivo a legitimos estudiantes debido al fallo de la institución en la cual se registraban de buena fe”. Paul Blomfield (MP Laborista, Sheffield Central) no consideraba que LMU fuese “una universidad fantasma” , pero reconocía que “deben de haber habido ciertos errores en sus procedimientos y sistemas”. El estaba particularmente alarmado que “un mensaje perjudicial” se ha estado transmitiendo a través de los medios de comunicación internacionales diciendo que “puedes venir a Reino Unido, puedes satisfacer los requisitos para el visado, pagar miles de libras por tu curso y contribuir a la economía local, puedes obtener éxito en tus estudios y, sin ninguna falta por tu parte, corres el peligro de ser deportado en cualquier momento por simple arbitrariedad del Gobierno”.

Blomfield cree que Reino Unido debería seguir la iniciativa del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense y clasificar a los estudiantes como “admitidos
no-inmigrantes”, junto a turistas y visitantes de negocios. Citaba también el ejemplo de Australia, que “restringió en 2010 las reglas para obtener visado de estudiantes y nuevamente las flexibilizó tras una caída en el número de solicitudes estudiantiles”. The Observer está de acuerdo en que no deberian poner limites a la entrada de estudiantes no comunitarios : “En 2011/2012, los estudiantes extranjeros contribuyeron 2.7 billones de los ingresos de 23 billones de libras de las universidades britanicas”. De forma similar opinan la revista The Spectator (“Debemos acoger a los extranjeros que quieren estudiar aquí, no perseguirlos”, en palabras del columnista Martin Vander Weyer) y The Economist, que publicó en su última edición que los ingresos anuales de 7 billones de libras en Gran Bretaña procedentes de estudiantes extranjeros se podrían duplicar en el 2025 y que los beneficios a largo plazo de darles la bienvenida a estos estudiantes podrían “ponerse en peligro al usar las universidades como una rama de UKBA. El papel de las universidades es enseñar, no patrullar las fronteras del país”.

Mientras tanto, el Higher Education Funding Council (HEFCE) ha anunciado la apertura por el LMU de “Un centro de asesoramiento” a partir del lunes 17 de septiembre para asistir a aquellos estudiantes que busquen una universidad alternativa. Los cursos serán “comparables en cuanto a coste y programa de estudios y ubicados en Londres en la medida de lo posible con el objetivo de minimizar los contratiempos para alojamiento y transporte de los estudiantes”. Un análisis preciso de las distintas nacionalidades que se han visto afectadas todavía no está disponible. Durante el ano académico 2010/2011, había domiciliados unos 3660 “estudiantes de fuera de la Unión Europea” matriculados en LMU: De África, 590; Asia, 1870; Europa (no de la Unión Europea), 360; Oriente Medio, 440; Norteamérica, 270. Los latinoamericanos procedían principalmente de Brasil, 30; Colombia, 30; México, 20; Venezuela, 15; Argentina y Perú, 5 cada uno. Los datos de HESA (Agencia de Estadísticas de Educación Superior) indican que durante el mismo periodo había domiciliados 428.225 estudiantes (extranjeros y europeos) universitarios, de investigación y de postgrado matriculados en instituciones de educación superior a lo largo de Reino Unido. De estos, 5640 eran latinoamericanos. El contingente más grande procedía de México (1460), seguido de Brasil (1355), Colombia (950), Chile (560), Venezuela (310), Perú (245), Argentina (240), Ecuador (100), Uruguay y Costa Rica (50 cada uno), Panamá (45), Bolivia y El Salvador (35 c/u) Guatemala (30), República Dominicana (20), Cuba y Honduras (15 c/u) Paraguay (10), Nicaragua (5). También figuraban en la “lista latinoamericana” los “Falklands” (Islas Malvinas):5 post-graduados y 30
universitarios matriculados en Organismos de Educación Superior británicos en el año académico 2010/2011.

Filed under: Immigracion y Visas, Uncategorized | Posted on September 12th, 2012 by admin

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